Desde que Shigeru Miyamoto y Takashi Tezuka crearon el primer The Legend of Zelda en 1986, la saga no ha dejado de reinventarse. Aquello que empezó como una aventura de exploración en 8 bits se ha convertido en uno de los pilares de la historia de los videojuegos.
Los orígenes
El primer juego sorprendió por su libertad: podías explorar el mundo de Hyrule en cualquier orden y resolver los dungeons a tu ritmo. Una propuesta radical para la época que sentó las bases del género de las aventuras de acción.
La edad de oro: Ocarina of Time
Con el salto a las 3D en 1998, Ocarina of Time redefinió lo que podía ser un videojuego. Su sistema de combate con Z-targeting, su narrativa épica y su mundo cohesionado lo convirtieron en una referencia que sigue vigente hoy.
El giro radical: Breath of the Wild
En 2017, Breath of the Wild lo volvió a cambiar todo. Nintendo abandonó las convenciones de la propia saga para crear un mundo abierto donde la física, la química y la creatividad del jugador son las protagonistas. El resultado fue una obra maestra que marcó una nueva era.