Fui a Islandia sin saber muy bien qué esperar. Había visto fotos, claro, pero ninguna me había preparado para la escala real de las cosas: el silencio entre montañas, el olor a azufre mezclado con aire limpio, la luz que no desaparece del todo ni a medianoche.
Islandia
14 de abril de 2026