Pamplona es una ciudad que funciona bien en cualquier estación, pero que en julio se convierte en otra cosa. El resto del año es tranquila, manejable, con esa escala de capital pequeña donde todo está a veinte minutos andando. Luego llegan los Sanfermines y durante una semana la ciudad se olvida de sí misma.
Pamplona
14 de abril de 2026